Las Noches de Bichu

un sinfín de historias para compartir llenas de magia y aventura.. como solo Bichu las podía contar...

Saturday, October 07, 2006

Cha cha cha

Como dije, en el trabajo no tengo buena fama. Y eso no es práctico. Porque tener fama de mujeriego entre algún grupo de amigos, o en el quiosco de la esquina o en la consulta del médico es inofensivo; uno está de paso y la fama va y viene cuando uno llega y se va. Pero el trabajo es todos los días y hacerse el boludo todos los días es... trabajoso.
Entonces me decidí firmemente a combatir esa mala fama, a pesar de que cada tanto se me escapa una de esas bichuactitudes que me delatan, como dedicarles cuarenta minutos de mi vida a una colegialas que llegaron al trabajo y querían conocer el lugar. Mis jefes me riñieron y entonces me dije "opa la la, se me está yendo la mano".
Ayer se presentó la oportunidad de hacer buena letra. Toda la gente de mi trabajo se juntaba en una casa a comer fondue. Y me invitaron, claro. De entrada pensé "oia oia oia, los viernes son noche de cabarulo". Pero no se pueden desperdiciar ocasiones como esta para mostrar (o hacer creer) que uno es un tipo tranquilo y de intereses variados, capaz de disfrutar de una buena cena y mucha calma.
Entonces fui a la fondue. Y comí, al igual que todos, como un cerdo: queso, salchicha, carne, huevos, aceitunas, frutas en chocolate... todo en esas famosos recipientes que van calentados al fuego.
El problema vino cuando pusieron música de pachanga. A mí me salió de adentro salir a menear las caderas, como suelo hacer en el puticlub antes de mi turno, pero pensé que podía ser poco disimulado y me hice el tímido. Con los ritmos tropicales y la lambada, lo mismo.
Pero luego vino el swing y el tango. Y mi jefa, que sé que me encuentra irresistible pero se contiene por profesionalidad, me sacó a bailar. "oooohhhh, nooooooo", grité hacia mi interior. Era grosero de mi parte decir que no. Y bailamos, pegaditos, todo lo que de allí en más sonó en esa casa.
Después, cuando se hizo de noche, la llevé a su casa.
Ya sé lo que van a decir... que me comí los mocos. No, no.
La moraleja es clásica pero cierta: "Yo no cago donde como o, también, la mala fama termina cuando uno aprende a separar a la joda del resto de la vida".

2 Comments:

  • At 7:58 PM, Anonymous Anonymous said…

    Ay bichu bichu.... ese no sos vos

     
  • At 9:25 PM, Anonymous Anonymous said…

    q pasó¿?no hay más bichuaventuras?

     

Post a Comment

<< Home