pizza de viernes
Viernes por la noche. Iba yo caminando, como quién no quiere la cosa, por las calles de San Telmo. Acababa de salir de la facultad y un amigo me invitó a comer una pizza, ambos dos estabamos cansados porque la clase había sido larga y pesada. Encontramos un bonito lugar bordeando la noche "santelmiana" y nos sentamos sin ganas de esperar demasiado por nuestra "mitad muzza-mitad fugazeta". Mi amigo hace poco se peleó con la novia y yo como soy buena persona lo dejé que me contara todo lo que tenía ganas de contarme, y después por suerte llegó la pizza y comimos mientras mirábamos la gente que pasaba por la calle. Cerveza va, cerveza viene, yo que no quería tomar tanto... y el reloj que no paraba de correr las agujas cada vez con más velocidad y más fuera de foco. Se hicieron las 2.3o a.m. y yo sentía la necesidad de llegar a casa para dejar caer mi cansado cuerpo sobre mi cama. Como vivimos para distintos lados nos separamos a la salida y yo enfilé para la parada del bondi. Estaba traquilo, solamente un par de cuadras me separaban de la avenida donde debía esperar el colectivo que me iba a llevar a la felicidad extrema. Nublado por mis pensamientos y los vasos de hace un rato me cruzé un extraño grupo conformado por cuatro mujeres.... (continuará)

0 Comments:
Post a Comment
<< Home